Javi Acero

Journal / EuroTrip / Día 31 y Día 32

Día 31 y Día 32

Liverpool - Inglaterra

En Liverpool el viaje tomó otro aire.

La ciudad de los "Beatles"

Fuimos a la plaza de los Beatles, un lugar cargado de historia, donde la música no solo parece seguir sonando, sino que realmente lo hacía. Había una persona tocando en vivo y le pedimos Here Comes the Sun. Escuchar esa canción ahí, en ese lugar, se sintió como una coincidencia perfecta.

Luego caminamos junto al río Mersey, dejando que la ciudad se mostrara sin apuro, distinta a todo lo que habíamos visto antes.

Ese día hicimos algo inesperado: una promesa. Nos dijimos que volveríamos a encontrarnos el 1 de noviembre de 2074. Lejana, casi absurda, pero dicha con la seriedad de quien sabe que los viajes también se miden en recuerdos futuros.

En la noche fuimos a un pub. Había un músico que tocaba la guitarra como ningún otro, con canciones de The Cranberries, Kings of Leon y Tom Odell. Nos llenó de una energía especial para seguir nuestro camino.

Risas, cerveza y esa sensación de estar justo donde se debe estar.

Luego vino el momento incómodo: dejar a Samy en la estación del tren.

Nos levantamos muy temprano, porque el viaje era a las 7:00 a. m. y tocaba cruzar la ciudad. Había comprado mal el tiquete de vuelta hacia España y le tocó comprar un ticket de tren un día antes.

Al llegar, Piyin iba manejando. Como el volante estaba a la derecha, aunque ya llevábamos varios días manejando, le ganó el subconsciente y dejó el carro en “D”. Como era automático, el carro siguió andando, conmigo adentro como copiloto.

Y yo tampoco me quedé atrás. Pensé que yo era el que iba manejando e hice la acción de frenar, sin tener absolutamente nada en los pies.

Tuvimos otro buen rato de risa.

Nos despedimos rápido, esperando vernos en Madrid de nuevo.

Más tarde conocimos Anfield. Caminar por ese estadio fue distinto a cualquier otro punto de la ciudad.

Ese día jugaba Liverpool vs. Brighton, así que había ambiente de fútbol. Se escuchaban los cánticos desde afuera. Intentamos comprar boletas, pero ya no había. En Inglaterra, encontrar boletos para la Premier es muy difícil, ya que hay mucha gente abonada.

Y, una vez más, nos quedamos con las ganas de ver a Luis Díaz.

El viaje seguía sumando estadios y promesas pendientes.

Seguimos el camino y fuimos a un safari, una experiencia inesperada dentro del viaje, otro contraste más para la lista.

Después de dejar a Samy, Sandra encontró en una guía turística que había un safari a las afueras de Liverpool y, sí, allá estábamos.

Fue una experiencia nueva. Al entrar, era un espacio abierto; los animales andaban “libres”, todos muy pasivos, excepto los monos.

Cuando entramos a la jaula de los monos —todo era en carro—, empezaron a robarse las antenas y los retrovisores. Se subían unos tan grandes como un niño de ocho años gordo.

Teníamos miedo de que nos robaran, pero al final era un carro rentado, así que nos relajamos.

Vimos los leones en un sitio especial y, después de recorrer el lugar, emprendimos el regreso a Londres.

En el camino pasamos por Oxford, que nos recibió con una cantidad absurda de pólvora.

El cielo estallaba en ruido y luz, como si la ciudad celebrara algo propio, ajeno a nosotros, pero imposible de ignorar.

← Día 23: Brighton - Inglaterra Día 25: Madrid - España →