Día 20
Praga - República Checa
Viajamos en bus. El cuerpo iba cansado y la cabeza apenas registraba los detalles.
Más días de descanso
En algún punto nos tocó esperar en una calle fría. Nos metimos en una estación de tren hasta que abriera un McDonald’s. Desayunamos y nos fuimos a caminar.
Así recorrimos la ciudad. Conocimos el Puente de Carlos, sólido y silencioso, cargado de historia. También vimos el reloj, que a una hora específica empezaba a moverse.
Comimos algo típico: un waffle sencillo y caliente que supo mejor de lo esperado. A veces eso era suficiente.
Luego volvimos al movimiento. Compramos otra bolsa sorpresa y nos salió un sanduchito, un croissant y dos postres: uno de pistacho y otro de crema.
Tomamos otro bus, esta vez rumbo a Alemania.
El viaje continuaba, aunque la memoria empezaba a guardar los recuerdos de forma borrosa, mezclando lugares, horas y cansancio en una sola línea.